Al momento de escribir esto habrán pasado poco más de dos meses desde que en México se comenzó a usar el “nuevo etiquetado frontal” para alimentos y bebidas preenvasados. Sí, esos octágonos negros en los empaques de muchos de los alimentos procesados que encuentras en la tienda de la esquina o en el supermercado. Aquí, de forma breve te explicaré en qué consiste y su razón de ser, pero -sobre todo- te daré algunas sugerencias para que se cumpla con uno de sus objetivos: ayudarte a decidir.
Estos octágonos se comenzaron a utilizar en nuestro país el 1 de octubre de 2020, cuando entró en vigor la modificación a la Norma Oficial Mexicana (NOM-251-SCFI/SSA1-2010) “Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-Información comercial y sanitaria”, que databa de 10 años atrás. En resumen, esta norma ahora establece que “todos los empaques de alimentos y bebidas no alcohólicas deberán mostrar un sello negro de forma octagonal que advierta sobre el exceso de nutrimentos críticos”. ¿Cuáles son esos nutrimentos críticos? Son cinco:
Calorías / Sodio / Grasas trans / Grasas saturadas / Azúcares
Además de advertir sobre el contenido de edulcorantes y cafeína, por ser NO recomendables para niños, mediante rectángulos (negros también).
En general, el objetivo de etiquetar los alimentos preenvasados es el de transmitir información al consumidor sobre los ingredientes, la calidad y el valor nutrimental que encontrará en ese alimento. La modificación a la norma busca en particular que se informe a la población sobre el contenido de los cinco nutrimentos críticos mencionados de forma veraz, clara, rápida y simple.
La motivación para legislar sobre el uso de este nuevo etiquetado atiende a un reclamo de diversas organizaciones de la sociedad mexicana para enfrentar la epidemia de salud que representan el incremento del sobrepeso y la obesidad, y por ende de las enfermedades crónicas derivadas: diabetes e hipertensión, entre otras. Es bien sabido que el consumo de alimentos procesados, con alto contenido de grasas (no saludables), de azúcares y de sodio, ha sido un factor importante en esta problemática de salud pública. A pesar de que los empaques de los alimentos procesados ya cuentan con la información de contenido nutricional y de ingredientes (Codex alimentarius) ésta parece no apoyar al consumidor en hacer las mejores elecciones para su alimentación.
¿En qué consiste?
Consta de cinco sellos que deberán mostrarse en la parte frontal del envase del alimento o bebida, cuando se exceda de los siguientes valores por porción de 100 gramos o 100 mililitros de producto:

Esto facilita la comparación entre productos dado que siempre hace referencia a una misma porción, podemos decidir mejor entre diversas marcas o incluso presentaciones del mismo producto. Mi recomendación: mientras menos sellos, mejor… ¡o sin ellos!
Además, como ya señalé, las dos leyendas precautorias cuando el producto contenga ya sea edulcorantes o cafeína adicionada (sin importar la cantidad), por considerarse como ingredientes no adecuados para el consumo infantil.

Algo que debes tener en mente es que solo llevarán sellos los alimentos con exceso de azúcares, grasas o sal añadidos durante su procesamiento. Es decir, los alimentos que contengan estos nutrientes de manera natural no los presentarán; hablamos del aceite, la sal, la azúcar misma o la miel, por considerarse ingredientes culinarios y no ultra procesados.
Más información, mejores decisiones.
El nuevo etiquetado es complementario a la información que ya se incorpora en los alimentos actualmente: la lista de ingredientes y la tabla de contenido nutricional. Recuerda que los ingredientes se listan en orden de mayor a menor cantidad, es decir, el primero que aparece es el que predomina. Mi recomendación: mientras menos ingredientes tenga un producto, mejor. ¿Quieres hacerlo aún mejor? Consume comida real y no productos. Una manzana contiene… una manzana, ¿me explico?
Sobre sus virtudes:
Al inicio comentamos que se pretende que esta manera de informar a la población sobre lo que consume tenga cuatro características:
Veraz – está basada en hechos, en aspectos medibles, objetivos y comparables; no son sólo afirmaciones como “desayuno saludable” o “llénate de energía”. Clara – no requiere de conocimientos profundos o gran contexto para poder comprenderla. Rápida – está al frente del producto y su color y colocación hacen que se identifique de inmediato. Simple – es un único elemento visual, no es complicado interpretarlo o procesarlo.
Dos puntos adicionales importantes:
Un producto NO puede contar con el respaldo de asociaciones médicas si tiene algún sello. Adiós al “avalado por la Federación Mexicana de… “Si un producto contiene algún sello o leyenda precautoria, NO podrá contener estrategias publicitarias dirigidas a niños como son personajes infantiles o dibujos, celebridades o deportistas en los empaques.
Más allá de lo que yo pueda opinar, te comparto que el 5 de febrero de 2020, poco antes de que se publicara en el Diario Oficial de la Federación la modificación a la NOM, Christian Skoog, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en México señaló: “El etiquetado recientemente aprobado por México contempla las mejores experiencias internacionales y la evidencia científica más actualizada y relevante, por lo que podría incluso convertirse en un ejemplo para otros países que atraviesan este proceso de lucha contra el sobrepeso y la obesidad”. ¿Qué tal?
¿Qué esperar?
Uno, que la población mexicana mejore sus hábitos de consumo y reduzca la ingesta de estos productos, lo que idealmente repercutirá en mejoras en la salud.
Dos, ante la disminución en sus ventas, la industria de alimentos procesados reformulará sus productos para que no sean susceptibles a ser etiquetados. Se esperaría que fueran productos más saludables.
Los alimentos procesados cumplen una función: alimentar. No obstante, dado que el objetivo de la industria alimentaria es incrementar sus ganancias, los elabora no necesariamente con los mejores ingredientes y ha recurrido a transformarlos para asegurar su durabilidad y reducir costos de producción.
Mientras más informados estemos respecto de lo que consumimos, más probabilidades tenemos de hacer mejores elecciones. Pero como muchas otras cosas en la vida: si no se usa, no funciona. Acostúmbrate a leer, a comparar y, en la medida de lo posible, consume comida real, menos procesados. Todo esto, claro…

