Si bien los niños/niñas quieren un buen sabor, tú deseas darles las vitaminas, los minerales y la fibra que necesitan sus cuerpos en crecimiento. ¡Prueba con la sandía! y ambos serán felices.
La sandía es una forma divertida y nutritiva de asegurarse de que los niños y niñas activos no se deshidraten; es 92% de agua.
Una porción de dos tazas de sandía es una excelente fuente de vitaminas A, B6 y C, y proporciona el 7% del valor diario recomendado de potasio, con solo 80 calorías.
La sandía no tiene grasa y contiene fibra. Su hermoso color rojo proviene del licopeno totalmente natural, un antioxidante que puede ayudar a mantener saludables los cuerpos de los menores.
La sandía se puede comer en cualquier tiempo de comida: desayuno, almuerzo o cena, y es un refrigerio maravilloso para toda la familia. Deliciosa por sí sola, la sandía también es un ingrediente fantástico en las recetas. Anteriormente, una delicia solo disponible en verano, hoy está hoy disponible todo el año.
Una sandía como “platón” es una gran adición al buffet de una fiesta infantil, y el festejado o festejada puede ayudar a prepararlo. La ensalada en el interior puede ser tan simple como una mezcla de arándanos, uvas verdes sin semillas y bolas de sandía y melón. Es colorido y a los pequeños y las pequeñas les encanta. ¡Mucho más saludable que los dulces procesados, llenos de colorantes y saborizantes artificiales!
Puedes darle formas divertidas: corazones, estrellas, cortar triángulos e insertarles un palito de paleta. Te dejo esta propuesta de erizo hecho con sandía ¡fabulosa!
¿A qué niño/niña no se le antojaría?
Te dejo con este poema de José Juan Tablada:
¡Del verano, roja y fría carcajada,
rebanada de sandía!
