En febrero pasado, el Gobierno de Canadá dio a conocer su guía de alimentación que consiste en una serie de recomendaciones para tener una saludable. En su forma más resumida consta de dos partes (se puede descargar aquí):
- La fotografía de un plato que representa las proporciones que deberían guardar los distintos grupos alimenticios en los diferentes tiempos de comida. Las indicaciones para cada grupo son: “Come abundantes frutas y verduras,” que ocupan la mitad del plato e incluye papa y alguna leguminosa como el chícharo, “elige alientos de granos integrales”, donde NO aparece pan blanco ni bizcochos, y “come alimentos fuente de proteína” donde presenta carnes blancas y rojas, huevo, pescado, tofu, frutos secos y leguminosas. Además indica “haz del agua tu bebida preferente”..

- La segunda sección señala atinadamente, “alimentarse saludablemente es más que la comida que ingieres” y da recomendaciones muy simples:
- Se consciente de tus hábitos alimenticios.
- Cocina más frecuentemente.
- Disfruta tu comida.
- Come en compañía de otros.
- Usa las etiquetas de los alimentos.
- Limita los alimentos con alto contenido de sodio, azúcares o grasas saturadas.
- Se consciente del “marketing” de los alimentos.
Sigan esto y ¡listo! De verdad, no podría ser más fácil. Claro que cada uno de los puntos anteriormente descritos tiene una explicación amplia y estoy cierto de que bien vale la pena dediquemos tiempo a su lectura.
Mi opinión al respecto es:
- La guía es muy simple de entender, lo que quizás resulte difícil es H A C E R L O. Me explico, haciendo a un lado el pan, la pasta, el yogurt y el aparente tofu o queso ¡todo es comida real!, esa que podemos imaginar en la naturaleza creciendo, volando, nadando, o debajo de la tierra, y que para llegar a nuestra mesa requiere de un nulo o mínimo procesamiento. La comida real rara vez tiene “Información nutrimental”. No la necesita.
- Las proporciones son digamos “a escala”. Es un cuarto de un huevo, unos pedazos de brócoli o fresas, sólo media rebanada de pan. Intenten comer un plato así de abundante (sí, con todo lo que ahí está), háganlo en sus tres tiempos de alimentos y de manera lenta y CONSCIENTE (esto es, hacerlo lejos de cualquier pantalla). Quizás no se lo terminarían – y de eso se trata el comer conscientemente, de estar atento a las señales se saciedad – y, créanme, tendrían todo lo que su cuerpo requiere.
Sí, es un muy buen referente. Para quienes siguen confundidos con tanta dieta, que pasan hambre con sus planes alimenticios, que esperan que tomar agua tibia con limón en ayunas les ayudará a “quemar grasas y acelerar el metabolismo (SIC)”, les invito a que prueben esto, coman así un par de semanas y me platican cómo se sintieron. Pueden comenzar por evaluar ¿cuánta de mi alimentación es “comida real” y cuánta es basada en procesados / ultra procesados?
No será será fácil pues hay que deshacerse de muchos hábitos negativos, e incorporar otros (como el descanso, la hidratación o la actividad física) pero apegarse a esto es un muy buen inicio.
Para hacer justicia debo recordar que nuestro país cuenta con la norma oficial NOM-043-SSA2-2012 (SERVICIOS BÁSICOS DE SALUD. PROMOCIÓN Y EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN MATERIA ALIMENTARIA. CRITERIOS PARA BRINDAR ORIENTACIÓN) que incorpora en sus apéndices informativos el “Plato del buen comer” (yo digo que debería ser “bien comer” pero bueno), (disponible aquí).

Tres puntos que creo podrían mejorarse del plato mexicano son:
- La variedad- excluir los tamales, el bolillo, ¡la concha!, el pan blanco.
- Las dimensiones- en un tiempo de comida dado no podría uno comer TODO lo que aparece en el plato. Para que la población en general interprete las porciones adecuadas esta imagen no es de ayuda.
- Aumentar la proporción de frutas y verduras, reduciendo la participación sobre todo de los de cereales.
Espero que encuentren útil esta información y que les ayude a mejorar un poco su alimentación o, como punto de partida, evaluar sus actuales hábitos alimenticios.