Externaliza tu cerebro

Externalización, también llamada subcontratación, tercerización o “outsourcing”, es cuando una empresa contrata a otra para la ejecución de algunas actividades, idealmente aquellas no esenciales como limpieza o vigilancia, con el objetivo de reducir costos u obligaciones patronales. Digamos que es aplicar el “zapatero, a tus zapatos”. Pero, ¿tu cerebro? ¡Sí!, nuestro cerebro, ése que quizás es la maquinaria más compleja del universo. Sobra aquí hablar de los miles de millones de neuronas que posee y la gigantesca cantidad de conexiones entre ellas. El punto es que, a pesar de lo maravilloso que es, puede no ser el mejor para ciertas cosas, o mejor dicho, puedes eficientar su uso al liberarle de algunas tareas, por ejemplo:

  • Recordar – ¿Has estado en medio de una interesante charla con alguien y de repente le dices “recuérdame que te platique tal cosa”? Pues ahí estás externalizando la tarea de recordar, la delegas en alguien más porque sabes que se te puede olvidar. ¿Cómo puedes aplicar esto en tu día a día? ¿Te ha pasado que te vas a la cama y te despiertas con veinte ideas rondando tu cabeza? Preocupándote por que no se te vaya a olvidar tal o tal cosa por hacer, esa llamada o esa compra. Externaliza en una libreta, ten una a la mano en tu buró o mesa de noche y algo con que anotar (no te sugiero el celular para evitar la tentación de comenzar a revisar tus redes sociales o WhatsApp). Antes de dormir, escribe tus pendientes para el día siguiente y, si en la noche te asalta uno adicional, anótalo en ese momento. Así “descargas” tu mente de la responsabilidad de recordar y te aseguro que descansarás mejor.
  • Decidir vs. automatizar. Quizás ya lo has hecho, preparar tu ropa la noche anterior. ¿Verdad que facilita la vida? Te evita decidir el mismo día, ya todo está resuelto por adelantado. La noche previa puedes decidir con calma y, además, si algo no está planchado o le falta un botón, decides el cambio o remedias la situación. Además de reducir el estrés en la mañana posterior, ya no inviertes tiempo en decidir, sólo es enfundarte en ese atuendo y ¡listo!  Eso mismo lo puedes aplicar a preparar o planear tus comidas por adelantado, dejar algo listo o preparado para usar en el momento y no tener que pensar; dejar listo todo lo que necesitas para ejercitarte, etc.
  • Vencer las tentaciones – ¿Qué ganas con sufrir por evitar caer en la tentación de comerte ese pastel, o decidir entre perder o no el tiempo en redes sociales? Mejor modifica tu entorno: no tengas a la mano ese pastel. Elimina las aplicaciones de redes sociales en tu teléfono. Punto, asunto arreglado. Configura tu entorno para el éxito y que incluso no haya decisión que tomar. Si no está ahí, no lo usarás (o no te lo comerás).

¿Qué otras ideas se te ocurren para liberar a tu cerebro y emplearlo en lo realmente importante?

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